Filosofía programática de Ada Getafe para Re-Iniciar Getafe


RE-INICIEMOS GETAFE

Aspiramos a vivir en una sociedad en la que las personas tengan la posibilidad de tomar decisiones sobre las cosas que les afectan, en la que la economía se encuentre al servicio de la sociedad en su conjunto y no al servicio de la generación de beneficios sin importar las repercusiones presentes y futuras sobre las personas o el medio ambiente. En la que los servicios sociales cumplan su función a la hora de tener acceso a los derechos básicos inalienables de la salud, la educación, la vivienda, suministros y asistencia a personas discapacitadas sin hacer un negocio de ello.

Exigimos una sociedad justa en la que todas las personas estén por encima del beneficio económico, en la que no haya ni ganadores ni perdedores y en la que aprendamos a cooperar y no a competir. Para conseguirlo habrá que romper con muchas de las estructuras del actual sistema económico que nos sigue llevando irremediablemente a la pobreza y a la destrucción del planeta. Defendemos lo público y el bien común empezando por nuestro municipio. Os proponemos modelar, entre todos, una sociedad capaz de remover las estructuras anti-democráticas que convierten a los parados, a los desahuciados, a las mujeres maltratadas y todos los desfavorecidos sociales en víctimas que se culpan por serlo.

Para dar cumplimiento a estas aspiraciones y bajo nuestros principios y valores:

Promoveremos una actividad económica sostenible, penalizando actividades dañinas contra el medio ambiente o los derechos de las personas. Más cercana a nuestro hogar, para ahorrar recursos no solo económicos, sino energéticos y de tiempo de dedicación a nosotros mismos y nuestras familias.

La ciudad es el espacio físico construido por los seres humanos. La forma en que se planifica y desarrolla marca las maneras en que se llevan a cabo sus actividades económicas, sociales y políticas y tiene consecuencias sobre sus habitantes y sobre el planeta.

El modelo de ciudad desarrollado en Getafe en los últimos decenios ha sido marcado por la élite política y económica local y por las empresas constructoras, sin tomar en consideración a las personas y sus necesidades reales. El resultado ha sido la creación de una ciudad difusa e insostenible, en constante expansión, cuyo motor ha sido la recalificación del suelo en favor de los intereses inmobiliarios. Se han generado así, nuevos barrios como El Bercial, Buenavista y Los Molinos, alejados del casco urbano y mal comunicados con el mismo, situación que favorece el uso del automóvil para los desplazamientos dentro de la propia ciudad. La falta de planificación de los mismos es patente, al carecer de las infraestructuras mínimas (colegios, institutos, centros de salud, instalaciones deportivas, etc), situación agravada por la falta de tejido comercial y social y de espacios para generar comunidad y ciudadanía.

En Getafe viven personas de distintas edades y de condiciones y situaciones socioeconómicas muy dispares, que no perciben ni viven la ciudad de igual manera. Pero Getafe pertenece a todas ellas y tienen el derecho a opinar y participar de forma directa en su construcción.  Getafe debe ser una ciudad habitable, sostenible e inclusiva. Una ciudad en la que se garantice la igualdad de oportunidades y una calidad de vida digna. Proponemos conseguir una ciudad más habitable y agradable desde la participación ciudadana. Una ciudad cuyas actividades económicas y el uso de los espacios comunes y públicos sean gestionados desde principios radicalmente democráticos, participativos y pensados por y para sus habitantes.

Propugnamos un urbanismo sostenible, ecológico, social e integrador. El tipo de urbanismo elegido define un determinado modelo social. AdA Getafe defiende un modelo social y de ciudad basado en el encuentro de sus habitantes, la relación respetuosa con el medioambiente y la diversidad de las personas y de situaciones sociales y económicas.

Defendemos una ciudad de tamaño asequible para las personas, con un crecimiento cero del suelo urbanizable y que aproveche racional y ecológicamente el espacio urbano existente. Creemos en un modelo urbano pensando en la ciudad de forma global para un desarrollo coherente en base a estrategias comunes, sin olvidar, las actuaciones a nivel de barrios que permitan el acceso de todos los ciudadanos a las dotaciones y servicios básicos del municipio.

En definitiva proponemos que nuestra ciudad se embarque en una transición ecológica, social, democrática y ética encaminada a construir una nueva sociedad.

La crisis que actual vivimos no es una crisis coyuntural del capitalismo. Es una crisis sistémica de carácter económico, social, político y ecológica. Esta última, olvidada o negada por los diferentes gobiernos, se caracteriza por el eminente cambio climático y por los límites del planeta. Existe un amplio consenso científico en que estamos inmersos en un proceso de cambio climático cuyo origen es el sistema productivo y de consumo humano, basado en los combustibles fósiles. Asimismo, la crisis ecológica se encuentra con otro escollo: la constatación de que los recursos naturales son finitos y en numerosos ámbitos están agotándose. La crisis ecológica, por tanto, forma parte de la crisis social y puede ser considerada socioecológica. En este sentido, debemos poner los medios para frenar y reconducir las políticas de sobreconsumo, sobrecreciemiento y sobreexplotación de recursos naturales. Desde los municipios se pueden implementar políticas racionales que contribuyan a frenar la crisis.  No nos contentamos con aplicar políticas medioambientales, limitadas y sin perspectiva económica, social y política. Nuestro objetivo es contribuir al cambio de modelo productivo y económico desde una perspectiva anticapitalista y profundamente democrática y participativa. Se trata de situar la ecología social en el corazón de la justicia social y económica. Es necesaria una profunda educación ecológica que haga tomar conciencia a la ciudadanía de los graves problemas que conlleva el cambio climático,

El modelo de ciudad desarrollado en los últimos decenios ha favorecido el uso del automóvil privado. Los desarrollos urbanísticos alejados del centro de la ciudad, con grandes avenidas, así como la creación de grandes espacios comerciales han impulsado el uso del coche. El vehículo privado ha invadido la ciudad y su uso abusivo contribuye tanto que sea un eje vertebrador del espacio urbano, como una de las causas más importantes de emisiones de gases de efecto invernadero y del deterioro de la salud de la población.

Desde AdA Getafe, en consonancia con la lucha contra el cambio climático y la reducción del consumo de combustibles fósiles, apostamos por el fomento del transporte público de calidad y asequible, más respetuoso con el medioambiente, que permite el desahogo de la circulación en la ciudad. En este sentido favorecemos los transportes que no consumen recursos naturales como la bicicleta. Igualmente consideramos de vital importancia que la ciudad sea practicable caminando, por lo que favoreceremos a los peatones. Además en esta línea suprimiremos  las barreras arquitectónicas que dificultan el paso a las personas con movilidad reducida. AdA Getafe considera que una adecuada implantación y aplicación del PMUS, aprobado en 2009, es un excelente instrumento para impulsar una movilidad acorde con los retos planteados.

La reciente crisis económica ha puesto de manifiesto que los retos a los que se enfrentan las economías hoy en día, son cada vez más de índole social, cuestionando el modelo tradicional de crecimiento. La creencia, hasta ahora, de que el crecimiento económico era capaz de responder a las demandas sociales, ha sido puesto en entredicho, y se manifiesta la necesidad de avanzar en temas sociales como respuesta a problemas que el mercado y el sector público no han sabido solucionar, estamos hablando de pobreza, desempleo, exclusión social, cambio climático, etc.

Frente a los engranajes de la economía que funciona con la única regla de la obtención de beneficios para el enriquecimiento de unos pocos,  lo que acarrea recortes en las condiciones laborales (precariedad, reducción de salarios) y conlleva la expoliación de los recursos naturales y, frente a la economía que busca el beneficio exclusivamente a través de la especulación, apostamos por una economía con una clara orientación social basada en la cooperación, la innovación, la proximidad, la sostenibilidad, la solidaridad así como la producción y el consumo responsable. El ámbito de lo local tiene una escala adecuada y propicia para lograr este mayor acercamiento entre economía y sociedad.

Existen muchos recursos y necesidades que no se consideran significativas, porque no existe conciencia de su valor, nos referimos al trabajo doméstico, al cuidado de las personas mayores y niños, solo se les echa de menos cuando desaparecen y hay que buscar un sustituto, pero también ocurre con los recursos naturales de la ciudad, cuando desaparecen zonas verdes, parques o árboles.

Tenemos que promover el acceso al empleo de las personas que están fuera del mismo en un contexto de escasez de trabajo remunerado, por ello proponemos desarrollar los llamados “empleos de los cuidados” un nuevo modelo orientado a las necesidades sociales elevando la calidad de vida de los ciudadanos, y la economía verde con actividades más sostenibles desde el punto de vista ecológico, social y económico. La conclusión es que si cooperamos, todos ganamos, mientras que, si solo competimos, unos ganan y otros pierden.

Queremos desarrollar una agencia de crédito local totalmente pública que haga posible esta aspiración mediante la concesión de microcréditos con un interés bajo, el suficiente para permitir su autofinanciación. No queremos generar beneficios económicos con esta medida, pretendemos generar beneficios sociales en nuestro municipio que permitan a las personas desarrollar su actividad económica dentro de Getafe y que se cree de esta manera empleo de proximidad.

Creemos en la participación de todos los vecinos de Getafe en la toma de decisiones y a la hora de hacer oír su voz ante cualquier estamento público o privado. Por ello promoveremos la toma de decisiones informadas a través de los Consejos temáticos y de barrios abiertos a todo el que quiera participar. Queremos barrios vivos donde la gente tenga la posibilidad de conocerse y colaborar, no zonas residenciales dormitorio. Para ello promoveremos la creación y el fortalecimiento de redes de apoyo mutuo barriales que den vida y articulen los barrios de manera natural, dotándolos de la autonomía necesaria para su mejor funcionamiento. Hoy día no puede hablarse una verdadera democracia local, si los ayuntamientos como órgano de gestión de los municipios, están en manos de unas pocas personas que deciden y gestionan la riqueza colectiva de un municipio.

Entendemos que el Ayuntamiento, por su estrecha relación con la ciudadanía es el órgano de participación política de los ciudadanos porque está asociado a la vida cotidiana de las personas y sus necesidades, queremos aprovechar al máximo las iniciativas, ideas, criterios y sugerencias de los vecinos y vecinas, disminuyendo los riesgos de las decisiones y potenciando las posibilidades de Getafe desde dentro y no impuestos desde fuera por agentes externos a la ciudad.

Adquirimos un compromiso de diálogo con la ciudadanía para abordar los problemas, escuchar, compartir soluciones y también de transparencia para que los vecinos estén informados en todo momento de las políticas públicas, desde la autocrítica y desde la humildad.

Nuestro compromiso es que dichas asambleas vayan progresivamente adquiriendo mayor poder real, de tal manera que proponemos poner en marcha un sistema de presupuestos ciudadanos de gestión directa por estas asambleas donde la prioridad del gasto sea por necesidades sociales, ambientales, etc. y se invierta en necesidades reales de la ciudad y no en gastos superfluos o meramente decorativos.

Por ello, en cumplimiento del mandato constitucional incluido en el artículo 9.2 que ordena a los poderes públicos facilitar la participación de toda la ciudadanía en la vida política económica, cultural y social, desarrollaremos los consejos barriales, las asambleas temáticas o sectoriales, los foros de debate o el desarrollo de los presupuestos participativos, desarrollaremos un nuevo Reglamento de Participación ciudadana que se elaborará  a partir de un amplio proceso participativo y será la pieza fundamental para aumentar la voluntad mutua de colaboración entre la administración y la ciudadanía como elemento esencial de cohesión ciudadana y como motor de la mejora de la calidad de vida de los vecinos y vecinas.

Los cargos políticos no son gestores que están por encima del bien del mal. Como servidores públicos deberán presentar anualmente una memoria de sus actividades donde figure lo que han hecho por la ciudad, su asistencia a las actividades propias del cargo, cómo, en qué y por qué se han gastado el presupuesto que tengan bajo su administración. Estas memorias serán públicas y los vecinos podrán bien ratificarlos por sus buenas prácticas, bien pedir su revocación por sus actividades irresponsables. Todo cargo político de ADA tendrá firmada su renuncia al cargo antes de su nombramiento en el mismo poniéndole, de esta manera, a disposición de sus votantes. Deberá así mismo abandonar su puesto ante la imputación en un caso de corrupción o cuando se demuestre que su actividad pública no está dirigida hacia el bien común sino por su interés personal.

Renegamos de la profesionalización de la política como modo de vida, por ello nos comprometemos a que ninguna persona vinculada a Alternativas desde Abajo Getafe ocupará cargo durante más de dos legislaturas. Todas las personas somos válidas para desarrollar las tareas ligadas a un cargo electo. Nadie es imprescindible y todas las personas somos necesarias para poder construir un Getafe mejor para vivir.

No podemos imaginar una sociedad sin libertad personal donde la elección de las creencias y los valores personales no esté garantizada desde las instituciones, sin privilegiar a unas por encima de otras. En nuestra opinión esto solo es posible desarrollando una sociedad verdaderamente laica. En esta línea nos adherimos a la propuesta de Europa Laica para implantar en nuestro municipio su propuesta de Ordenanza de Laicidad Municipal de 12 de octubre de 2014.

Según un proverbio africano, para educar a un niño hace falta toda la tribu. La educación es la herramienta niveladora de las desigualdades sociales. La educación además no solo es necesaria para garantizar el pleno desarrollo de las personas sino que la igualdad de posibilidades de acceso al saber, asegura que los más capacitados, independientemente de su origen social puedan llegar a ser los agentes transformadores de la sociedad en beneficio de todos y no meros rehenes de los medios de comunicación, como a menudo sucede en la actualidad.

La educación para todos es un Derecho universal vinculado al Derecho universal de respeto a la conciencia y con mayor motivo, en el momento de formación del niño. Para garantizar la libertad de conciencia del niño, la educación debe ser laica y por ende pública. La Constitución dice que se debe educar en los Derechos Democráticos: la libertad de elegir en conciencia es uno de ellos. Si partimos de la realidad, cada vez hay menos escuela pública y está más deteriorada. Hay que recuperar este espacio público. Un Derecho universal como es la educación no puede quedarse en manos privadas pues sesgaría el pensamiento al privilegiar el acceso a la misma de los hijos de los poderosos, perpetuando sus valores mercantilistas que quieren convertir a los ciudadanos en “clientes” del sistema educativo, y coartando el desarrollo y el progreso de la sociedad en su conjunto. Es responsabilidad de la Administración Pública, a todos los niveles defender los derechos de las personas frente a los mercados.

Aunque las competencias municipales en educación se limitan, en este momento, al control del absentismo, la cesión de suelo para la construcción de centros de infantil, primaria y Educación especial, así como la gestión –vigilancia y mantenimiento- de los mismos, se puede, desde el ámbito de Cultura, proponer a los centros actividades extraescolares, que integren la escuela en el barrio y con las que el niño conozca y comprenda su entorno económico y social y como poder transformarlo. También se deberían recuperar los programas de prevención de adicciones, trastornos de la conducta y de la alimentación, en horario escolar. Nos comprometemos a crear desde el municipio una pedagogía social compensatoria de los programas escolares que no entroncan con la realidad del barrio y a garantizar el Derecho a la educación pública y laica de todos los niños desde la escuela infantil hasta la secundaria, en igualdad de condiciones.

Consideramos que el derecho a una vivienda digna -recogido en La Declaración Universal de los Derechos Humanos en su artículo 25.1 y de la Constitución Española en su artículo 47- es un derecho inalienable, y que la vivienda debe tener, en todos los casos, una función social, por encima de los intereses económicos, y haremos todo lo que esté en nuestras manos para, desde el ayuntamiento de Getafe, garantizar dicho derecho y dicha función, de manera que consigamos un municipio más justo y aumentemos el bienestar de toda la ciudadanía.

La existencia en Getafe de aproximadamente 5.500 viviendas vacías, propiedad de los bancos obliga, antes de nada, a subsanar el problema de los desahucios, entablando una negociación con los bancos propietarios con el fin de lograr alquileres sociales de estas viviendas para las familias abocadas a la ocupación si no se les ayuda, desde el gobierno municipal, a encontrar una solución habitacional. Para ello se les puede incentivar para que oferten en régimen de alquiler las viviendas que tienen vacías, a través de los impuestos (IBI), de manera que observen que es beneficioso para ellas puesto que no sólo van a recibir un alquiler por una vivienda que ahora mismo tienen vacía y que, a partir de ahora, va a tener una familia que se la mantenga, sino que, además, va a tener menos gastos en impuestos que si permanece desocupada.

Rehabilitaremos las viviendas de la EMSV para, igualmente, ofertarlas en régimen de alquiler social a las personas más desfavorecidas de nuestro municipio.

Incentivaremos la puesta a disposición de otros colectivos con necesidades habitacionales especiales (mayores, dependientes, discapacitados, personas con movilidad reducida, etc.) de las viviendas más accesibles, y la adaptación de las viviendas que sean susceptibles de mejoras arquitectónicas, con el fin de conseguir un mayor bienestar de las personas pertenecientes a dichos colectivos.

Como modelo de gestión de la vivienda, intentaremos también incentivar el mercado de alquiler en Getafe frente a la compra de la misma, la vivienda no es ni debe ser un bien de especulación, aprendamos la dura lección que la burbuja inmobiliaria ha infringido en nuestra sociedad y nuestra economía. En esta línea no se cederá suelo público y se protegerá el patrimonio municipal de la especulación urbanística.

La equidad, según el Diccionario de la Real Academia, es la cualidad que mueve a dar a cada uno lo que se merece. Nosotros añadiríamos a esta definición por el mero hecho de ser persona. En efecto la equidad según esta definición debe ser una línea primordial de todas las actuaciones que lleve a cabo un ayuntamiento que se precie de ser socialmente responsable de los ciudadanos que habitamos la cuidad.

Desde nuestro punto de vista, no podemos olvidarnos de una de las mayores lacras de nuestra sociedad como es el machismo y el sexismo, para ello revisaremos los textos administrativos para su adecuación a las normas del lenguaje no sexista y redacción de una normativa básica para la realización de un manual en el que se expongan los mecanismos de los que dispone nuestra lengua para evitar la discriminación, y velar por su correcta aplicación.

Las personas afectadas por estas políticas son en nuestra opinión muchas:

  • Los migrantes, desarrollando políticas que favorezcan su integración como programas de enseñanza del castellano dirigidos a específicamente a este colectivo.
  • Las personas con diversidad funcional, desarrollando o adecuando los espacios públicos para que no limiten sus movimientos.
  • Familias monoparentales, creando políticas que favorezcan la conciliación familiar-laboral-social.
  • Las personas que sufran violencia de género o crímenes de odio, creando un observatorio de violencia de género y crímenes de odio.
  • Los menores y los mayores, creando las condiciones necesarias para que surjan redes de cuidados a través de la cooperación y la auto-organización vecinal tales como bancos de tiempo. Actualmente, los Servicios Sociales en nuestra ciudad, son extraordinariamente débiles, que deben enfrentarse a las duras consecuencias que la crisis están generando en las personas y familias, y además caracterizado por la escasa implicación del Ayuntamiento, lo cual condiciona claramente a los servicios sociales para dar respuestas adecuadas a las situaciones de privación y dificultad social, precisamente, cuando ahora debería adquirir un especial significado. El reconocimiento de este derecho es clave para disponer de una ciudadanía plena, ya no cabe hablar de colectivos concretos (aunque haya obviamente unos sectores más afectados que otros), sino que cabe dirigir las acciones al conjunto de la población, de ahí la universalidad como principio motor de los servicios sociales. No podemos olvidarnos que la actividad física es la base para el bienestar personal y colectivo, además puede ayudar a mejorar la convivencia ciudadana en nuestra ciudad, ampliando el número de practicantes a través de iniciativas políticas, de asociacionismo e individuales.

El nuevo escenario social, institucional y político que plantea la crisis, obliga a los Servicios Sociales municipales a reinventarse para hacer una forma de atención social alejada del asistencialismo, que supone un obstáculo para el reconocimiento de los derechos de los ciudadanos, y centrarlo en la creación de servicios de proximidad.. En este sentido, es prioritario, revisar las funciones, los objetivos y los métodos utilizados en los servicios sociales, y proponer un modelo más conectado con la realidad social y las necesidades de la ciudadanía.

Actualmente, los Servicios Sociales en nuestra ciudad, son  extraordinariamente débiles, que deben enfrentarse a las duras consecuencias que la crisis están generando en las personas y familias, y además caracterizado por la escasa  implicación del Ayuntamiento, lo cual condiciona claramente a los servicios sociales para dar respuestas adecuadas a las situaciones de privación y dificultad social, precisamente, cuando ahora debería adquirir un especial significado.

En este contexto, se concibe a los Servicios Sociales, desde el punto de vista económico, como una “carga” en lugar de plantearlo como un objetivo de cohesión social,  y es que si concebimos unos servicios sociales para pobres siempre serán unos pobres servicios. Tenemos que diseñar unos servicios sociales universales, como derecho ciudadano, superando el asistencialismo, propio de formas de ayuda social muy anteriores, y centrando la atención en construir una red de servicios de proximidad sustentada en la participación y convirtiendo a los servicios sociales en un medio visible y presente en todos los barrios de la ciudad, pero ello implica un compromiso político y una mayor inversión y mejor dotación.

El reconocimiento de este derecho es clave para disponer de una ciudadanía plena, ya no cabe hablar de colectivos concretos (aunque haya obviamente unos sectores más afectados que otros), sino que cabe dirigir las acciones al conjunto de la población, de ahí la universalidad como principio motor de los servicios sociales.

Tenemos que procurar la inclusión de toda la ciudadanía en la búsqueda de soluciones, a través de la puesta en marcha de comisiones, asambleas…, para que la gente pueda participar, construyendo relaciones con el barrio y con el entorno,  colaborando, cooperando y recuperando la ayuda mutua como motor del cambio, un verdadero cambio que sólo se produce a través de la plena participación de las personas y de la toma de conciencia acerca de sus derechos.

No podemos olvidarnos que la actividad física es la base para el bienestar personal y colectivo, además puede ayudar a mejorar la convivencia ciudadana en nuestra ciudad, ampliando el número de practicantes  a través de iniciativas políticas, de asociacionismo e individuales.

El deporte podemos considerarlo desde el ámbito Competitivo (Deporte federado), Educativo (educación física) y Recreativo (deporte para todos). Este último tiene para la sociedad como fin inicial el disfrute, pero también la salud, la formación y la socialización. Por lo tanto consideramos el deporte como una herramienta de participación y crecimiento colectivo.

El Deporte y el Ocio, necesitan de una visión educativa de los mismos. El deporte recreativo ocupa nuestro tiempo de ocio, fomenta la higiene corporal y mental, elimina adicciones como el tabaquismo, fomenta la imaginación,  el desarrollo personal y social. Las Administraciones Locales tienen la obligación de procurar estos derechos a los ciudadanos. Son muchas las formas que un ayuntamiento tiene de destinar fondos públicos y recursos humanos a la mejora de la salud de sus vecinos.

La salud nos concierne a los ciudadanos y a las administraciones. Se establecerán cuotas para las actividades deportivas en función de la renta de cada persona usuaria: deporte para todas las personas, y no para unas pocas.

Nuestra ciudad, contaminada por los vehículos, por las antenas electromagnéticas, por la industria cercana o el ruido, no cuenta con las mejores instalaciones posibles. Es obligación de un ayuntamiento el mantenimiento de todas las instalaciones deportivas que estén bien dotadas del material necesario para cada actividad deportiva.

Las instalaciones deportivas tienen que ser de fácil acceso al uso público,  garantizar el acceso a personas con movilidad reducida, ofrecer horarios atractivos, costes asumibles para todas las personas. Se impulsará y facilitará la colaboración de personal voluntario y de personas deportistas veteranas. Para nuestro ayuntamiento  nada de esto es una prioridad, por eso algunas de ellas han sido  abandonadas o descuidadas durante años.

Las administraciones deben ofrecer a los ciudadanos  el  derecho a vivir un ocio que nos proporcione bienestar y felicidad. En el Ocio intervienen  procesos personales y sociales, y se pueden generar multitud de actividades ciudadanas de participación y convivencia.

Desde la participación ciudadana, desde el ayuntamiento se debe fomentar el Ocio Creativo para un desarrollo personal del individuo; lúdico centrado en el descansos o la diversión, ecológicos de relación con el espacio que vivimos; solidario con criterios de voluntariado, asociacionismo; o festivos de autoafirmación colectiva. Todos ellos han de servir  para transformar y generar una sociedad que desarrolle una identidad propia, a través de actividades de convivencia muy diversas: artes, nuevos deportes, hobbies, juego, práctica cultural, práctica deportiva, arte en la calle, ocio Comunitario, deportes al aire libre, animación sociocultural. En definitiva  Deporte y Ocio  para todos, a través de una Educación del Tiempo Libre.

La Cultura es comunicación, libre expresión, participación, creatividad, libertad, igualdad, democracia: nos merecemos  una cultura  popular, integradora de las personas, emancipadora del individuo, cultura de todas y para todas.

El acceso a la cultura es un derecho que los poderes políticos pasados y actuales nos recortan. Desde la participación en fiestas barriales hasta las normativas municipales contrarias a la libre expresión. Es posible seguir construyendo nuestra identidad y creación cultural, entendidas como un fenómeno propio, dinámico y abierto.

Los presupuestos dedicados a la cultura es decir a las personas, es cada vez más pequeño y llegan a menos gente, generándose una cultura del poder, minoritaria y elitista. Reivindicamos que se utilicen más recursos públicos para difundir la Cultura, derecho que las administraciones deben garantizar y ofrecer.

Nuestro objetivo es que la Cultura alcance a todas las personas de Getafe independientemente de su situación social o capacidad económica. Queremos una cultura que sea en sí misma una propuesta social de participación y transformación en todos los ámbitos, para cambiar la ciudad, ofreciendo  alternativa que sumen a todas las personas: niños, jóvenes, adultos, mayores y migrantes.

Tenemos que integrar el valor de nuestro actual patrimonio cultural con nuevas realidades culturales de  creación contemporánea, con las aportaciones que nos permiten las nuevas tecnologías. Recuperemos y co-gestionemos espacios culturales y deportivos abandonados o mal gestionados, que sean lugar de encuentro de gentes y culturas diferente, espacios que se llenen con la  creatividad de todos, con la libre expresión de ideas y  con la mayor diversidad de formatos culturales.

La participación es la clave de una cultura para todas. Es hora de pasar de la cultura de la transición a la cultura de la participación. Los individuos somos la pieza que lo cambia todo, la colaboración nos enriquece y nos permite avanzar hacia esa sociedad más justa y más colectiva. Hay que favorecer iniciativas culturales que sirvan a nuestros vecinos a desarrollar sus habilidades artísticas y culturales, promoviendo la comunicación, relación y coordinación entre las distintas vertientes artísticas y artesanales con la ciudadanía.

Propiciar lugares públicos o privados no es costoso, solo necesita de voluntad política. La propia producción artística, artesanal, visual significa posibilidades de crecimiento económico a través de proyectos cooperativos y de mercados locales y nacionales que demanden los productos culturales creados, que la sociedad del siglo XXI demanda crecientemente.

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