Inmigrantes: drama humano


Inmigrantes: drama humano

En raras ocasiones la foto consigue salirse del marco y acabar rompiendo con todos los marcos establecidos, echando por tierra el lenguaje que el Gobierno se esfuerza en consolidar, comunicando una realidad totalmente sesgada acerca de la inmigración en España.

La imagen del pequeño Aylan Kurdi de 3 años, el niño sirio encontrado en una playa de Turquía logró desmantelar la normalización de esta realidad a la que quieren acostumbrarnos a la opinión pública, chocando con la realidad que vende la maquinaria de manipulación del gobierno y que ha tratado de alejarnos emocionalmente de un hecho aplastante: más de 2300 personas han muerto en el Mediterráneo.

Inmigrantes: drama humano

Ciudadanos de medio mundo se estremecieron con un dolor que se transformó rápidamente en indignación. Abrió una herida que esta vez no quiso cicatrizar, quiso convertirse en algo más, algo que nos permitiera combatir la culpa, la desidia, el miedo, la indolencia, el olvido, la sinrazón, la indiferencia… algo más que nos demuestre que no somos una foto fija en la retina, que tenemos voluntad propia y queremos que las cosas sean diferentes.

Nos negamos a seguir siendo cómplices porque ya lo hemos sido demasiadas veces, no queremos apartar la vista porque ya lo hicimos demasiadas veces y no negamos el dolor porque lo hemos negado demasiadas veces.

Pensamos en la alfombra que tenemos en la puerta de casa o en el cartel de entrada a nuestra ciudad que dice “Bienvenidos” y estamos decididos a que sea algo más que una palabra, que sea el gesto de una ciudad que no mira a otro lado porque quienes la vivimos hemos decidido no hacerlo.

En este sentido, proponemos al Ayuntamiento de Getafe que secunde la iniciativa ciudadana y se adhiera a la red de municipios que desean acoger refugiados. Para llevar a efecto esta acogida es necesaria la creación de una partida presupuestaria y un número necesario de viviendas que cubran sus necesidades básicas hasta que puedan retomar sus vidas. Consideramos que el ayuntamiento no puede permanecer impasible ante este drama humano y pedimos que se involucre en ello.

Con esta adhesión se demostrará que hemos pasado de declaraciones, a compromisos y que las palabras cobran sentido de nuevo. Porque no estamos hablando de leyes sino de derechos humanos, porque no es caridad sino justicia y porque aún hay gestos que pueden cambiar vidas.

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